De España me traje (y me trajeron) algún que otro producto [1] para el deleite de propios y extraños.
Pero aunque puede parecer que sólo me traje cosas de comer eso no es verdad. Una botella de aguardiente casero viajó toda europa en mi maleta hasta acabar en las gargantas de Miguel, Álvaro y mías.
La noche prometía desde que Álvaro intentó entrar por la ventana:
Muy felices se las prometía
Amenazadores
¡No!¡Es una trampa!
El aguardiente pegó duro, más de lo que yo me creía, y eso que no bebimos mucho, eso sí, con la alegría fuimos al Giggling Marlin a montarla un rato.
¿La gemela buena o la gemela mala? La gemela golfa
Jolgorio
Hasta bien entrada la madrugada [2].
Y el aguardiente que sobró, para una queimada.
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