— ¡Me cago en la leche! Esta nevando.
— Joder, vaya mierda.
Y diez segundos después nos dimos cuenta de lo que habíamos dicho.
Hemos pasado del «qué bien, qué bonito, está nevando» a «oh, no, está nevando otra vez» en menos de un mes. Igual que el de la carta del Erasmus en Helsinki [1].

Descubre más desde Big In Finland
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.