Los Erasmus se marchan. Vuelven a casa.

La gente este semestre ya se empieza a ir otra vez.

Ayer por la noche tocó fiesta de despedida en casa de Karolina para despedirle a ella y a Iza. La verdad es que había mucho ghetto polaco por allí, pero en cuanto llegamos franceses y españoles la cosa se abrió un poco. Muchos besos, bastantes abrazos, incontables cervezas y algunas tentaciones y ninguna resaca son el balance de la noche. Hace un par de días, además, Miguel y yo fuimos a despedir a Bartek a la estación porque se nos iba para siempre.

De todas maneras últimamente se traza la raya entre los que quieren volver a su país y los que queremos quedarnos aquí más tiempo. Pero al final todos se encargan de recordarme que en un mes, de vuelta a España (al menos hay algo bueno allí y muchos amigos a los que volver a ver).

Da pena.

Adios, Karolina
Goodbye, Karolina.
Kurva, Nasdrovia, Kojamzchie y Spierdalai. O como demonios se escriban las pocas cosas que sé decir en polaco. Por cierto, la chica es mucho más mona en persona que en las fotos


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