Una de las cosas que más nos ha sorprendido a todos los españoles de Finlandia en general es la seguridad que se siente aquí (bueno, en Helsinki al llegar me sentí un pelín inseguro [1], pero sería cosa de los nervios).
Andando por la calle en Joensuu yo jamás me he sentido inseguro, y cosas como dejar tu bici sin el candado puesto un par de horas o dejarte el paraguas en la bici sin querer y que al volver todo siga en su sitio es algo, al menos para un español, insólito. La gente que te encuentras, incluso los que parecen amenazadores, no harían daño a una mosca. Estos críos…
La cosa más rara de todas es, no obstante, el tema del ropero. En los colegios y universidades, en vez de llevarte contigo el abrigo y dejarlo en el perchero de la clase como pasa en nuestro país desde párvulos a la universidad, los roperos están a la entrada y allí es donde deja todo el mundo los abrigos, guantes y demás trastos del frío. Yo tardé como seis meses en dejar el mío por primera vez y no llevármelo a todas partes, pero es que en mi tierra hubiera volado.

Después de un día entero… sigue ahí!
Desde entonces lo más normal y lo primero que hay que hacer todos los días es, en vez de llevar los abrigos a todas partes, es dejarlo en el ropero. En los colegios, además, (o al menos el de Liperi) no se puede entrar en las aulas con calzado y los chavales sólo pueden ir calzados en el pasillo.
Y no solo eso, cuando alguien pierde por algún camino su bufanda o algún guante, al volver por el mismo camino es fácil encontrárselo colgado de alguna rama y es que, en eso, los fineses son de fiar.
Alguno ha tenido alguna mala experiencia en Finlandia en este tema? (Dejemos a Rusia fuera, sí.)
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